Descubre qué es la imagen

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Fotografía vía Getty Images
Por: Roberta Hernández Garza de Armonía en tu imagen.
 

Hoy en día cuando se habla de imagen, de cómo te vistes o cómo te desenvuelves ante los demás, podría parecer que tocamos un tema superficial. Enseguida nuestra mente lo asocia con maquillaje, ropa de diseñador o cirugías.

 
Sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad. La imagen es percepción, así de sencillo, es la idea que nos formamos a través de nuestros sentidos después de haber interactuado con una persona y ésta puede coincidir o no con las características ideales de cada entorno. 
 
Ahora bien, cuando la percepción es compartida por varias personas, se provoca una respuesta colectiva que eventualmente se transforma en identidad, conformada por la esencia y apariencia de un individuo y con el paso del tiempo se crea una reputación. Para poder entender mejor el concepto de imagen, ¿por qué no lo trasladamos a otros escenarios?  
 
Por ejemplo, ¿cuál es la imagen que se tiene de la Ciudad de México? Cuando llegan visitantes de diferentes partes del mundo, nos gustaría que sólo apreciaran la belleza de la capital, disfrutaran al máximo las delicias gastronómicas y se enamoraran de las coloridas tradiciones, pasando por alto la asfixiante contaminación, el interminable tráfico y las impredecibles manifestaciones.  
 
¿O qué tal si aplicamos este término a la intimidad de nuestros hogar? Cuando invitamos por primera vez a una amistad a visitarnos. Nos hemos preguntado ¿qué imagen transmite el lugar donde vivimos?
 
En ocasiones nos topamos con sitios que al primer paso, nos contagian paz. También podemos encontrar espacios con una decoración que pareciera salida de una revista, sin embargo la vibra que sentimos no va con nosotros.  
 
Entonces, la imagen no sólo representa un valor estético, sino también muestra lo que somos, sentimos y hacia donde nos queremos dirigir; teniendo así una enorme influencia en todo lo que nos rodea. En otras palabras, es un reflejo de nuestro interior.  
 
Es un hecho que “como te sientes, te ves, y como te ven, te tratan”, por lo tanto, teniendo consciencia de que una imagen coherente proviene del interior y culmina en el exterior, es necesario que cada persona a través del autoconocimiento interno y externo, aprenda a tener una imagen acorde a su esencia.
 
No sólo tienes que conocer tu cuerpo y el mensaje que tu ropa o accesorios envían, sino prestar especial atención a tu personalidad y actitud frente a la vida. 
 
Antes de querer ocuparte de la parte externa tenemos que empezar en enfocarnos en nuestro interior. La forma en la que nos vemos a nosotros mismos y la seguridad que tenemos el día a día se refleja en nuestra imagen física.
 
Por ejemplo, si eres una persona pesimista y depresiva, esa actitud se notará en cómo te desenvuelves, ya sea a través de un rostro fruncido, un aspecto descuidado o una postura encorvada y decaída.  
 
Por esta razón vale la pena darnos el espacio para descubrir quiénes somos y analizar todas aquellas características que nos hacen únicas.
 
Y, en caso de ser necesario, el tiempo para cambiar aquellas cosas que influyen de forma negativa en cómo nos perciben.  
 
Así que evitemos que se siga propagando la idea de que la imagen y todo lo que ésta conlleva, es un acto falso, materialista y frío.
 
Al contrario, cuidar lo que proyectamos es una forma de poner en equilibrio el fondo y forma de nosotros mismos, para así potenciar las cualidades que poseemos y diferenciarnos del resto. 


 

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